Monday, August 29, 2005

Los votos de las comunidades evangélicas serán definitivos en las próximas elecciones

Agosto 28 de 2005/El tiempo

Los intentos de unidad entre los partidos cristianos han fracasado porque algunos de sus líderes están con el Gobierno y otros en la oposición.

Enrique Gómez, decano de los pastores cristianos en Colombia, decía hasta hace poco que la política era cosa del diablo. Pero, si Dios quiere, su nombre estará en una lista de candidatos al Senado de la República en las próximas elecciones.

Él, que hace 40 años comenzó a utilizar medios de comunicación para sus oraciones, ahora cree que el gobierno es para los hijos del Señor.

Gómez, aunque no le ha contado a sus cerca de 200 mil fieles, le confesó a EL TIEMPO que pondrá su nombre a consideración para el Senado. Y esa decisión es una muestra de lo que para algunos conocedores es un nuevo despertar de los pastores a la política.

“Hace 10 años le hacían el feo, ahora están volcados a buscar curules”, dice Gustavo Páez, pastor y concejal de Bogotá.
Además de ganar almas para Cristo, hay en ellos un afán de poder para defender a sus ovejas de los lobos impíos.

Biblia en mano, Víctor Veláquez Reyes, presidente de Unión Cristiana (UC), defiende el derecho de los cristianos a buscar el poder. “Los gobernantes deben ser extraídos de las huestes del Señor y esos somos los cristianos”, afirma.

Por 4,5 millones de votos

El ambiente en los más de 20 mil templos de todo el país está caldeado. Los teléfonos de los pastores repican sin cesar con la misma frecuencia e intensidad que los de los políticos en campaña. Cada día nacen y mueren coaliciones. Se piden apoyos. Nacen y mueren esperanzas. Las almas recuperadas para el Señor, son vistas ahora como votos potenciales para lograr curules en el Congreso.

“Preparen sus cédulas”, dice un pastor a sus fieles al término del culto, un mensaje cifrado dirigido a preparar sus corazones para el voto. No añade una sola palabra más, pero ellos ya saben de qué se trata. Los casi 4,5 millones de seguidores de Cristo que según la Conferencia Episcopal Colombiana frecuentan las iglesias cristianas esperan el guiño de sus líderes en medio de la oración.

En la cruzada por el ‘botín electoral’ para poner valor agregado al ya poderoso aparato de pastorear almas, las organizaciones cristianas se asoman a profundos abismos. Hay divisiones que podrían amenazar su subsistencia como organizaciones políticas.

En la disputa de las ligas mayores de Cristo, por el voto para el Congreso de la República, juegan cuatro competidores: Misión Carismática Internacional, de la familia Castellanos; Unión Cristiana, una confederación de iglesias independientes de todo el país; C-4 (Compromiso Cívico con la Comunidad), que lidera el senador Jimmy Chamorro; y la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional de los Moreno Piraquive.

Cada una de estas ‘casas’ correrá por su lado en busca de la supremacía política. Y, aunque ninguna de ellas ha logrado antes los votos que ahora, con la nueva reforma política, se necesitan para sobrevivir (unos 250 mil), todas aseguran que lo lograrán.

La división

La división és un hecho. El pasado 4 de agosto murió el último esfuerzo de unidad. Ese día los Castellanos citaron a Chamorro (del C-4) y a Enrique Gómez, el pastor con mayor liderazgo en el país, para invitarlos a sumarse a Cambio Radical.

Durante cinco horas no pudieron ponerse de acuerdo. Chamorro no aceptó la invitación de sumarse al uribismo. Y algo peor: cuando el pastor Gómez llegó a la reunión, después de cuatro horas de espera y escuchó la propuesta de Claudia Rodríguez, estalló en ira y acusó a la líder de estar “endemoniada” por propo-nerle unirse en “yugo desigual”.

“Fueron muchos los esfuerzos que se realizaron para evitar que una ‘hija de Dios’ hiciera alianza con un impío. Me gasté dos meses en desayunos, hasta que un día nos mandó a decir que no había ninguna posibilidad de unidad”, relató Velásquez.

La Misión Carismática Internacional, que para efecto de los votos se denomina Partido Nacional Cristiano, fue la primera denominación en apartarse del rebaño. Claudia Rodríguez de Castellanos, la esposa del máximo líder de la Iglesia, César Castellanos, renunció a su embajada en Brasil con apenas ocho meses de servicio, para sumarse a la lista de Cambio radical, de Germán Vargas Lleras.

Con la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional (la de la familia Moreno Piraquive), que para efectos políticos se convierte en Mira, las cosas andan mal desde hace mucho rato. No hay chance alguno de aproximación con sus directivas. Esa no es considerada como una iglesia de “sana doctrina” por sus pares.

Por estos días Chamorro y UC mantienen conversaciones en busca de una nueva oportunidad. Pero hay un obstáculo grande que los divide: el presidente Uribe. Chamorro no contempla la posibilidad de hipotecarse al Gobierno. “Yo quiero mantener mi independencia”. Pero Velásquez y el pastor Gómez, principales fortalezas de Unión Cristiana, no contemplan apartarse de Uribe. “No hay un solo pastor antiuribista en el país”, dicen.

Cuando faltan 7 meses para las elecciones legislativas, se da por seguro que habrá cristianos en varias listas para el Congreso.

Uribe, factor de unidad y de discordia

El presidente Álvaro Uribe ha jugado un papel protagónico en esta historia. Chamorro asegura que el Mandatario se ha encargado de impedir la unión de todas las congregaciones cristianas. “Él los ha llamado a todos a Palacio y los ha invitado a formar parte de las listas que lo apoyan”, dice.

El martes de la semana pasada el ministro del Interior, Sabas Pretelt, le dijo a Chamorro, delante de varios congresistas, luego de un debate en la Comisión Segunda del Senado: “Véngase para acá, el Presidente le ha mandado a decir varias veces que lo quiere al lado suyo”.

El senador también concluye que el ‘aterrizaje’ de Claudia Rodríguez en Cambio Radical no pudo hacerse sin el consentimiento del Presidente.

El concejal de Bogotá, por UC, Gustavo Páez, relató que hace aproximadamente un mes, un sábado en la tarde, cuando estaba en su casa descansando, el presidente Uribe lo llamó para saludarlo e invitarlo a Palacio. La cita se realizará en 15 días.

Por su parte el representante Luis Enrique Salas, con aval del Partido Nacional Cristiano, reconoció que el Mandatario le ha insistido en que se vaya para uno de los partidos uribistas.
El Presidente es amigo personal del pastor Enrique Gómez y no pasa semana sin hablar con él y dirigirse a sus fieles en los multitudinarios cultos que se realizan en diferentes iglesias del país.

Difusa línea entre fe y política

“Dios habla a través del pastor”, aseguran miembros de diferentes iglesias cristianas en el país haciendo mención a la fuerte influencia de estos líderes religiosos.

Y esa voz, para muchos, no solo es una guía espiritual. Es también su consejero personal. Miles y miles de fieles encuentran en su pastor a un amigo, a alguien que los escucha, y ese fuerte lazo de unión es usado por líderes religiosos para influir en la decisión electoral.

Aunque la mayoría de las iglesias dicen que no hacen campaña desde el púlpito, sí tienen claro que algunos lo utilizan para “direccionar” electoralmente a sus ovejas.

“Yo no les digo que si no votan por mí se van a ir para el infierno”, dice el representante Luis Enrique Salas. “Ellos, ven mi trabajo y el carisma y deciden”, agrega.

El concejal Gustavo Páez estima que el 20 por ciento de los fieles de una iglesia vota por candidatos cristianos, un 40 por ciento vota por aspirantes no conversos y el resto se abstiene.
Algunas de estas iglesias tienen su “gancho”.

La palabra de Dios va acompañada de obras sociales como proyectos de vivienda, mercados o becas. “Apartamos lo político de lo religioso, pero para cuestiones o actividades sociales involucramos lo político con lo religioso (…) Tomamos lo bueno de la política para obtener beneficios sociales”, dice Salas.

Los cristianos tienen muchas herramientas para aspirar a lograr sus metas. Hoy no solo cuentan con sus púlpitos, sino toda una estructura de medios electrónicos conformada por cerca de 30 estaciones de radio, varios canales de televisión, señales satelitales, editoriales, periódicos y productoras de música.

Otro factor que ayuda bastante en este ‘matrimonio’ de política y fe, son los inmensos recursos con que cuentan las iglesias como producto de diezmos, ofrendas y primicias. De acuerdo con uno de los pastores que pidió reserva de su nombre, todas las iglesias cristianas en el país pueden mover más de un billón de pesos al año, en efectivo, dinero que no paga impuesto ni tiene controles de orden legal.

1 Comments:

Blogger Jenny Andrea said...

Hola he estado muy interesada en todas la publicaciones que has hecho, de hecho las he leído todas, soy estudiante de la Universidad Nacional De Cine y Tv y estoy haciendo un documental precisamente de este tema de la religión y la consecución del poder a través de los fanáticos religiosos en Colombia, si estas interesado en ayudarme o cualquier persona que este informada del caso y que lo haya vivido personalmente me pueden contactar a mi correo electrónico y les proporcionare mas información del proyecto. saludos. espero0 contra con su colaboración.

andreagirl_cl@hotmail.com ó jaceballosl@unal.edu.co

2:34 PM  

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