Wednesday, August 24, 2005

Los carismáticos de Uribe/ Revista Cromos 2003

Por Nelson Fredy Padilla

Los votos del millón de fieles de la Misión Carismática fueron definitivos para el triunfo del Presidente. Eso les dio la entrada directa al Palacio de Nariño, donde la familia presidencial y varios miembros del gabinete, empiezan su semana orando con los pastores de la iglesia cristiana más grande del país.

El culto religioso de los lunes cada vez reúne más fieles en el Palacio de Nariño. Es un corto receso laboral autorizado por el Presidente de la República para estudiar la Biblia y orar en compañía de un pastor de la Misión Carismática Internacional, una iglesia cristiana fundada hace 18 años en Bogotá cuya influencia se transformó en bendición para Álvaro Uribe Vélez.

El Presidente es un católico de pura cepa, pero la política y la fe le enseñaron que también debía abrir las puertas de su casa a otros fieles. Lo comprendió desde 1991 cuando entró en vigencia la libertad de cultos y conoció en el Salón Elíptico del Congreso a Claudia Rodríguez de Castellanos, la fundadora de la Misión Carismática y del Partido Nacional Cristiano.

Los dos eran senadores y se pusieron de acuerdo para trabajar en la ley que protege a las mujeres cabeza de familia. Ella lo elaboró y Uribe hizo de ponente. Fue el inicio de una amistad que incluye a César Castellanos, el esposo de la senadora y más tarde representante a la Cámara.

Nunca perdieron contacto político ni personal. Por eso a finales del 2001, cuando Uribe era tercero en las encuestas presidenciales, lejos de Horacio Serpa y por detrás de Noemí Sanín, un encuentro de amigos se convirtió en la que el hoy el Jefe de Estado considera la adhesión trascendental del Partido Nacional Cristiano.

Claudia de Castellanos acababa de perfilarse como una de las fuerzas políticas más influyentes de Bogotá. Obtuvo 200 mil votos como candidata a la Alcaldía.

Los Castellanos invitaron a Uribe a explicar su programa de gobierno a 50 pastores de la Misión Carismática. Fue en el sexto piso de la sede de la iglesia, en la zona industrial de Bogotá. Las propuestas de Uribe convencieron pero los pastores pidieron tiempo para meditar y consultar una decisión final con un millón de fieles de la capital del país y de 17 ciudades más, entre las que se cuentan Medellín y Cali y símbolos católicos como Manizales y Chiquinquirá.

La noche del 21 de enero de 2002 Uribe recibió una llamada de su amiga Claudia. Lo invitó al Coliseo el Campín donde 16 mil cristianos estaban reunidos. "Vamos a adherir a su campaña", le confirmó.

Uribe acababa de colgar la corbata y salió en camisa rumbo a una ruidosa ovación que lo emocionó hasta las lágrimas. Guiados por los pastores Claudia de Castellanos y César Fajardo, todos oraron concentrados para que Uribe fuera presidente. Sólo tardaron quince intensos minutos, suficientes para que el sorprendido candidato les agradeciera y les prometiera no defraudarlos.

Desde el día siguiente la campaña de Uribe contó con un funcionario de enlace en la Misión Carismática dedicado exclusivamente a que su campaña se masificara en todos los templos del país.

El gerente nacional de la Misión, Héctor Alfonso Vera, dice que sólo en Bogotá cuentan con 25 mil células cristianas, cada una con un promedio de 12 miembros, más sus familias. A su vez cada persona tiene la misión de consolidar a otras doce, basada en la visión de los doce apóstoles.

Por eso en el exterior esta iglesia colombiana, que también hace presencia en Estados Unidos, Brasil, Chile y Europa, es también conocida como G12. Por eso llena todos los fines de semana el Coliseo El Campín y ha reunido 70 mil fieles en el estadio El Campín.Un mes después de la adhesión cristiana Uribe ya había alcanzado a Horacio Serpa.

Una vez más acudió a sus amigos cristianos y el 2 de marzo presidió el cierre de campaña de los candidatos al Congreso del Partido Nacional Cristiano. Llenó la Plaza de Bolívar con 7.000 personas portando pancartas de Uribe presidente.
Tal vez el mayor gesto de agradecimiento público del presidente a los esposos Castellanos y a los cristianos fue hacer en mayo el cierre de campaña en el Centro Carismático de Bogotá junto a 6.000 personas.

Una vez electo, Uribe y sus amigos se encontraron en Miami, donde la Misión Carismática fundó una creciente iglesia y donde los Castellanos viven por motivos de seguridad, luego de que el ex congresista César Castellanos se salvara de milagro luego de ser baleado en el norte de Bogotá.

Cenaron, celebraron y Uribe les preguntó qué podía hacer por ellos desde la Presidencia. Sólo le pidieron que les permitiera formar una célula carismática en el Palacio de Nariño.

El pastor escogido para asistir espiritualmente al gobierno es César Fajardo, el mismo que dirigió la oración por Uribe en el Coliseo El Campín, y el director de la red de 30 mil jóvenes de la Misión que se dedica a formar 5.000 líderes carismáticos. Su base ideológica son los postulados de "La escalera del éxito", un método de consolidación espiritual y personal creada por los esposos Castellanos.

El encuentro de los lunes en Palacio no tiene mayores preámbulos ni ceremoniales. Simplemente quienes quieren oír al pastor se sientan a su lado, estudian un verso de la Biblia y a partir de allí aprenden cada vez una nueva lección sobre la vida de Cristo. Han asistido desde la familia presidencial hasta miembros del gabinete de ministros.

José María Villanueva, pastor de la Misión y senador de la República por el Partido Nacional Cristiano, también ha dirigido el culto de Palacio. "Hemos restaurado miles de hogares en el país y ahora es un gran honor ser luz e influencia dentro del poder político porque Dios nos preparó para esto", opina. Según él, el culto de los lunes "es un espacio para orar por la protección y sabiduría del señor Presidente".

Lo mismo hace entre sus compañeros del Congreso. Cada vez que puede los sienta y les comparte el evangelio. Les inculca el deber de ser buenos cristianos y políticos.

¿Cómo se financia tanta influencia?, se preguntaría alguien en la calle. El gerente financiero reconoce que antes de ser cristiano pensaba que este tipo de iglesias son un negocio pero asegura que desde su cargo pudo comprobar lo contrario.

"Los diezmos y donaciones los utilizamos para el sostenimiento de un centenar de pastores, los templos, 350 empleados en todo el país y el bienestar de los más necesitados. Los bancos llaman aquí pensando en que estamos sentados sobre lingotes de oro pero si tuviéramos tanto poder económico como se dice ya habíamos construido nuestro propio Coliseo", dice Héctor Vera. Usar el Coliseo El Campín como templo les cuesta 150 millones al mes.

A Esteban Jiménez, un joven que asistía a los cultos del Coliseo, le encantaba la música cristiana y el estudio bíblico pero no le gustaba que cuando iba a orar por su familia le insistieran tanto en el diezmo y en la política. De todas maneras, la Misión sigue ocupándose de lo espiritual y lo político se maneja a través del Partido Nacional Cristiano, que para las próximas elecciones ya tiene una lista al Concejo de Bogotá.

Están seguros de que no pasará mucho tiempo antes de que Colombia tenga un presidente cristiano. Mientras tanto ven a Uribe como el mandatario que responde al pensamiento de Jesús de Nazareth.

El 21 de enero de este año él no pudo asistir a la convención anual de la Misión Carismática Internacional. Sin embargo, hizo un espacio en su agenda para recibir en Palacio a una numerosa delegación. Estuvieron 60 extranjeros de los 5.000 que vienen cada año a conocer el milagro de la iglesia cristiana más influyente de Colombia.

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