Wednesday, August 24, 2005

Embajadora de Colombia en Brasil se dedicaba mucho a su iglesia y muy poco a la labor diplomática



La gestión de Claudia Rodríguez de Castellanos (foto) ‘fue un total abandono. En algunas reuniones ni abría la boca. En otras, se iba sin despedirse’, dijo una fuente diplomática brasileña.

EL TIEMPO, Agosto 20 de 2005

Embajadora de Colombia en Brasil se dedicaba mucho a su iglesia y muy poco a la labor diplomática

Por eso, acumuló criticas del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño hacia su gestión, durante los poco más de ocho meses que duró en el cargo.

De ahí que la partida de la abogada Claudia Rodríguez de Castellanos de su misión al frente de la embajada de Colombia en Brasilia no provocó exactamente tristeza en el gobierno de Brasil. Como se dice por aquí, no dejará 'saudades' (nostalgias).

Y las críticas a su gestión pueden resumirse en una: fuentes locales, que lógicamente prefieren no identificarse, dicen que la embajadora permanecía poco tiempo en su puesto, porque estaba siempre en viajes internacionales; pero cuando estaba en Brasil, concentraba su tiempo en los asuntos del culto Misión Carismática Internacional, de la cual es pastora.

La Misión Carismática Internacional fue creada en 1983 por César Castellanos y su esposa, Claudia Rodríguez. Ellos inventaron el método G12 (Gobierno de los 12), que dio origen a las iglesias de células: cada pastor tiene 12 discípulos, que a su vez tienen 12 discípulos, y así sucesivamente hasta formar una multitud de integrantes.

Hoy, el culto, que en Brasil inspiró por ejemplo a iglesias como Sarah Nossa Terra, tiene sedes en toda Colombia y en cinco países: Brasil, Estados Unidos, Bolivia, Canadá y Chile.
A los intereses de la iglesia en esos países la embajadora, al parecer, destinaba su tiempo.

"En Brasilia era como si no hubiera embajada. Cuando el gobierno brasileño necesitaba tener alguna interlocución, llamaba directamente a su embajadora en Bogotá, María Celina de Azevedo, y ella se ocupaba de encontrar alguien con quien hablar en el gobierno de Colombia", le dijo a EL TIEMPO una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano en Bogotá.

Amada... por los fieles

Pero la poca disponibilidad de tiempo para los asuntos diplomáticos bilaterales con el vecino gigante no le impedía a Rodríguez de Castellanos recibir ovaciones. Eran los fieles brasileños del culto, que solían esperarla a ella y a su esposo en el desembarque de los aeropuertos brasileños.

"Sin dudas, no era una embajadora muy activa", resumió una fuente del Palacio de Itamaraty (Cancillería brasileña). El alto funcionario insistió en aclarar que, de cualquier forma, no fue
por injerencia de Brasil que la embajadora dejó su cargo.

Sin embargo, la fuente se lamentó de las elecciones hechas por el presidente Álvaro Uribe para representar al país en Brasil. "Su gestión fue un total abandono. En algunas reuniones ni abría la boca. En otras, se iba sin despedirse".

Nombramientos políticos

Para las autoridades brasileñas es insólito que 96 por ciento de los embajadores colombianos provengan de nominaciones políticas. "En Brasil casi el ciento por ciento de los embajadores son de carrera", argumentó el funcionario de Itamaraty, que se preguntó cómo es posible que Colombia, que pretende tener una relación bilateral estrecha con Brasil, "envíe a alguien sin conocimientos sobre diplomacia o sobre Brasil".

EL TIEMPO intentó comunicarse con Rodríguez de Castellanos pero, según sus allegados políticos, se encuentra fuera de Colombia y fue imposible obtener su versión.
Los rumores ahora apuntan el posible nombramiento de Mario Galofre Cano, embajador entre 1997 y el 2003 y un conocedor de las relaciones entre ambos países.

Durante su gestión se lanzó el Proyecto Siderúrgico Binacional, buscando aprovechar el carbón térmico colombiano y las reservas de gas de La Guajira. El proyecto se interrumpió antes de su puesta en marcha.

Galofre Cano es bien visto por Brasil, tanto que se llegó a rumorar que la Embajada brasileña en Bogotá estaba presionando por su nominación. Si bien su gestión no coincidió con el mejor momento de las relaciones entre Colombia y Brasil –por aquellos días la diplomacia brasileña solía criticar duramente el Plan Colombia y la injerencia estadounidense en la región–, se lo considera infinitamente más preparado que sus dos sucesores: Rodríguez de Castellanos y Jorge Garavito Durán.

En septiembre se realiza en Brasilia la I Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Suramericana de Naciones, y en octubre, la Reunión de Vecindad Brasil-Colombia. Llegar a estas fechas sin un embajador colombiano que sirva como interlocutor no generaría buenos comentarios del anfitrión.

LUIS ESNALPara EL TIEMPODesde SAO PAULO

‘Dediqué 24 horas del día a embajada’

“Esa información es totalmente falsa. Me dediqué 24 horas del día los 8 meses a la embajada. Me gustaría que hablaran con los funcionarios de la embajada para que se den cuenta. Hice mi trabajo por dedicación. Y si renuncié es porque quiero aspirar al Senado de la República”,

Así respondió este sábado, en entrevista telefónica con EL TIEMPO, Claudia Rodríguez de Castellanos a las graves acusaciones en su contra.

En cuanto a su labor como pastora cristiana en Brasil, la ex embajadora (que está en Bogotá), aseguró: “Es totalmente falso, porque ni siquiera en Brasilia tenemos iglesia, suspendí todas mis actividades pastorales desde hace cuatro años. Mi labor en Brasil fue de embajadora. Mi esposo tuvo una sola actividad en ocho meses”.

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